Termina la Pascua, se nos escapan las últimas
horas. Y al final lo que importa es el amor. Si queremos a Jesús. Si durante
estos cincuenta días nos hemos ido enamorando de él. Si hemos dejado que la paz
que ha ido derramando en nuestro interior haya ido sanando heridas. Si el barro
del que estamos hechos se ha dejado modelar dócilmente por las manos del
alfarero. Con toda humildad confesemos a Jesús nuestro amor. Y escuchemos con
gozo cómo en esta Pascual Él renueva su
confianza en nosotros y nos dice “sígueme”. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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