Hoy el Señor me vuelve a decir que no me crea
bueno. Lo peor que le puede pasar a una persona es creerse buena. Cuando llega
ese momento, no necesita a nadie. No necesita a Dios. No necesita ser perdonado,
ya no necesita ser salvado. La salvación
es imposible para el hombre, pero no para Dios. Al ser humano no le queda otra
posibilidad que la de “retornar al altísimo” y suplicar en su presencia el
perdón. Yo como San Pablo presumo de mis debilidades, no soy perfecto, pero por
la Gracia de Dios soy lo que soy. Esto también me da una libertad tremenda
porque no dependo de la aprobación de los demás, de la imagen social que los
demás tengan de mí. No deben ver en mí a un “tío fantástico” sino a un pecador
que se va dejando modelar (no sin luchas y resistencias) por la misericordia de
Dios. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario