Para que comprendamos la primera lectura sólo
tenemos que imaginar a los refugiados sirios volviendo a Damasco después de la
guerra. Esto es lo que anunció Baruc en aquel momento de la vuelta de los
deportados. Describe un camino de vuelta lleno de alegría, y de comodidad, con
los valles y las colinas niveladas y bajo la sombre de los árboles. Ese camino
lo prepara el Señor. También a nosotros nos prepara Dios un camino precioso con
el Jubileo que estamos a punto de comenzar. Peregrinaremos a partir del día 13
para atravesar la puerta de la Misericordia. Haremos un camino en carroza real,
guiados por la Gloria de Dios.
Ese camino es un don de Dios y también es una
tarea. Juan en el Evangelio nos dice que preparemos los caminos. Este segundo
domingo podemos revisar cómo está camino particular, el interior de cada uno de
nosotros. Ayer en la Misa con los niños repartimos palabras e invitamos a
formar frases entre unos y otros. Todos tenemos palabras dentro de nosotros.
¿Cómo son esas palabras? ¿Son palabras de amor, de perdón, de acogida, buenas
noticias?
Y este domingo hay una palabra que me recuerda al
día de mi ordenación. Dice San Pablo que Dios llevará su empresa a término
hasta el día de Cristo Jesús. Cuando nos ordenamos nos dice el Obispo “Dios que
comenzó en ti esta obra buena él mismo la lleve a término”. Me llena de
confianza orar con estas palabras y darme cuenta de que esta empresa es de
Dios, yo no soy más que un trabajador. Y que él la llevará a término
guardándome limpio e irreprochable hasta la venida de Nuestro Señor. Al
comienzo del Jubileo hagamos una acto de confianza en la Misericordia de Dios y
en los frutos de este Jubileo en nosotros y en toda la Iglesia. Feliz domingo y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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