Dicen las noticias que precisamente hoy se cumplen
cuarenta años de la proclamación de Don Juan Carlos. Jesús es Rey, pero su
reinado no es de este mundo. Me acuerdo de estas palabras cuando leo y escucho
al Papa Francisco advirtiéndonos del peligro de mundanizarnos. Esta semana lo
ha vuelto a repetir. No caigamos en la
tentación de pensar que utilizando los medios de este mundo estamos sirviendo
al Reino. Muchas veces los cristianos hemos caído en esa tentación, la que
Jesús venció en el desierto, la del camino del poder. Allí empezó a comprender
que su Reino no era de este mundo, ante Pilatos, en el momento culminante lo
proclamó y horas más tardes lo mostró en la cruz. Jesús no se queda en palabras
y buenas intenciones.
¿Cuál es el poder de nuestro Rey que no tiene
ejércitos? El poder de su amor. El amor de Jesús es una bomba de fusión que
despliega una energía inimaginable. Su amor mueve el mundo y vence las estructuras de pecado que los seres
humanos creamos. Pero cuidado que no estamos hablando de energías. El poder de
Dios no actúa al margen de nosotros, de nuestra libertad. Él no actúa dominando
ni manejando. Obra convenciendo y seduciendo con su amor, haciendo amigos de
sus enemigos. Se hace presente en la vida de las personas especialmente a
través del sufrimiento, de las heridas. Libera y sana y consigue así ir ganando
soldados para su causa.
De las lecturas de este ciclo B me llama mucho la
atención que Jesús aparece como el Testigo fiel, el Testigo de la Verdad. Vivimos
en tiempos de poca verdad. Hace semana tuve un pequeño golpe con el coche y los
ocupantes del otro vehículo le han echado un cuento impresionante. El perito me
ha dicho que es un deporte nacional sacar tajada de las compañías de seguros. Así, nadie se fía de nadie en este ambiente de
corrupción. Se enseñan y se asumen como ciertas mentiras muy gordas sobre lo
que es el ser humano, el amor y la familia. Pero nosotros levantamos los ojos
para contemplar la Verdad que no es una idea sino una persona. Nuestro Rey que
nos ama como nadie porque ningún amor es tan verdadero como el suyo. Y
mirándolo a Él podemos decidirnos a vivir la verdad en el amor. Feliz domingo y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario