domingo, 22 de noviembre de 2015

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY CICLO B

Dicen las noticias que precisamente hoy se cumplen cuarenta años de la proclamación de Don Juan Carlos. Jesús es Rey, pero su reinado no es de este mundo. Me acuerdo de estas palabras cuando leo y escucho al Papa Francisco advirtiéndonos del peligro de mundanizarnos. Esta semana lo ha vuelto a repetir.  No caigamos en la tentación de pensar que utilizando los medios de este mundo estamos sirviendo al Reino. Muchas veces los cristianos hemos caído en esa tentación, la que Jesús venció en el desierto, la del camino del poder. Allí empezó a comprender que su Reino no era de este mundo, ante Pilatos, en el momento culminante lo proclamó y horas más tardes lo mostró en la cruz. Jesús no se queda en palabras y buenas intenciones.

¿Cuál es el poder de nuestro Rey que no tiene ejércitos? El poder de su amor. El amor de Jesús es una bomba de fusión que despliega una energía inimaginable. Su amor mueve el mundo y  vence las estructuras de pecado que los seres humanos creamos. Pero cuidado que no estamos hablando de energías. El poder de Dios no actúa al margen de nosotros, de nuestra libertad. Él no actúa dominando ni manejando. Obra convenciendo y seduciendo con su amor, haciendo amigos de sus enemigos. Se hace presente en la vida de las personas especialmente a través del sufrimiento, de las heridas. Libera y sana y consigue así ir ganando soldados para su causa.


De las lecturas de este ciclo B me llama mucho la atención que Jesús aparece como el Testigo fiel, el Testigo de la Verdad. Vivimos en tiempos de poca verdad. Hace semana tuve un pequeño golpe con el coche y los ocupantes del otro vehículo le han echado un cuento impresionante. El perito me ha dicho que es un deporte nacional sacar tajada de las compañías de seguros.  Así, nadie se fía de nadie en este ambiente de corrupción. Se enseñan y se asumen como ciertas mentiras muy gordas sobre lo que es el ser humano, el amor y la familia. Pero nosotros levantamos los ojos para contemplar la Verdad que no es una idea sino una persona. Nuestro Rey que nos ama como nadie porque ningún amor es tan verdadero como el suyo. Y mirándolo a Él podemos decidirnos a vivir la verdad en el amor. Feliz domingo y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

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