Los Macabeos purificaron el Templo de Jerusalén que
había sido profanado con cultos idolátricos. También Jesús purificó el Templo
porque se había convertido en un gran negocio. Cuando leo esto me acuerdo de un
mensaje que circula por Facebook sobre “cobrar por los sacramentos”. En tiempos
de Lutero uno de los problemas más graves de la Iglesia era la “simonía”, el
comercio con lo sagrado. Por lo menos en España, las Parroquias dependemos en
un alto porcentaje de los ingresos que percibimos por los sacramentos (en mi
parroquia cuando un mes hay tres entierros - 80 € cada uno - respiramos). En otros países los feligreses
mantienen su parroquia por otros medios. Es un tema para reflexionar, en esto
nos tenemos que convertir también. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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