En Hollywood hay una calle que se llama paseo de la
fama. En la acera hay estrellas con los nombres de famosos del mundo del cine. Me
he acordado de esto al leer las lecturas de hoy. En el evangelio, con lenguaje apocalíptico
dice que caerán las estrellas del cielo y en la lectura de Daniel se dice que
los sabios y los justos brillarán por toda la eternidad como las estrellas. La
fama de esa calle y de los medios de comunicación es muy falsa. Muchas de esas
estrellas han sido un pésimo ejemplo para la humanidad. Su vida privada ha sido
un desastre, lo han tenido todo menos una relación amorosa verdadera y duradera.
¿Cuáles son nuestras estrellas? Son los santos, los mejores hijos de la
Iglesia.
La Palabra de este domingo nos serena ante el
terror. Puede parecer que la violencia y la muerte tienen la última palabra.
Los que esperamos a Jesús en gloria como juez sabemos que no va a ser así. Que cuando
él venga pondrá a cada uno en su sitio y no sentará en la misma mesa a los
verdugos que no se arrepienten y a sus víctimas. Él reunirá a los elegidos desde los cuatro
puntos cardinales, a los inscritos en el libro. Y mientras llega ese día Miguel
cuida de su pueblo. Miguel mantiene a Satanás bien sujeto, porque ya ha sido
vencido.
Y por último Jesús nos anima a observar los signos,
los brotes que nos hablan de lo que está por venir. Es muy importante educar la
mirada creyente para no quedarnos en los signos de muerte y de violencia. Hay
muchos más signos de vida y de libertad.
Los signos que muestran que el Reino de Dios no para de crecer. Hoy, por
ejemplo, ante la realidad del aborto, vamos a ver signos de vida y de esperanza
en muchas plazas. No nos dejemos llevar por el pesimismo estéril, no somos
generales de ejércitos derrotados. El
cielo y la tierra pasarán pero sus palabras no pasarán. Feliz domingos y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

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