Ayer se quejaba Jonás por la misericordia de Dios. Hoy
Joel nos muerta otro tipo de queja: “no merece la pena cumplir la voluntad de
Dios”. El salmo de hoy nos ayuda orar reconociendo que son felices los que
confían en el Señor. La confianza es el secreto de nuestra felicidad. Cuando
vemos las cosas tan revueltas, tanto error y tanta mentira dirigimos al Señor
una pequeña y sencilla oración llena de confianza en que Él es nuestro Padre
bueno que nos da cosas buenas. Y nos da lo mejor, lo que a veces no nos
acordamos de pedir, el Espíritu Santo. ¡Ven Espíritu Santo! Feliz día y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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