Si habéis escuchado las noticias se habla mucho de jueces.
En la vida social son necesarios aunque están hechos del mismo barro que los
demás, tan vulnerables a la corrupción como los que tienen delante. Nosotros
tenemos un único Juez, el único que puede juzgar de verdad, el único que tiene
autoridad para decirle a los fariseos y a los escribas lo que les dice hoy en
el Evangelio. Nosotros a veces confundimos la misericordia con la persona y la
arbitrariedad en los principios. Por ejemplo, con la medida para el Jubileo de
que todos los sacerdotes puedan absolver del pecado del aborto. La calificación
moral del hecho no ha cambiado, sigue siendo el pecado que más ofende a Dios. Si bien se aplica una medida extraordinaria en
el sacramento del perdón. La doctrina no
cambia, sí las formas pastorales. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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