Esta mañana me he levantado con un video de una
Misionera que cuenta su experiencia en Siria. Cuanta cómo se tatúan la cruz
para que nunca caigan en la tentación de esconderla. Llevan en su carne la
cruz. Están marcados por la cruz, son del Señor, esclavos de la justicia. Explica
el horror de la persecución y cómo ellos tienen muy claro que tienen que estar
siempre dispuestos para dar la vida por Jesús. Nosotros vivimos muy cómodos y
hemos perdido esa tensión. Vivimos pensando que el “el amo tarda en llegar” y
administramos mal el tesoro de la gracia. Doy gracias a Dios por el testimonio de los
cristianos perseguidos que nos sacude y despierta. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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