Leí una interpretación de este texto paradójico de
hoy que decía que Jesús engendra división porque la Paz que Él trae no le
interesa a nadie. Y tiene mucha razón.
La Paz de Dios que es fruto de la justicia que hace posible el Espíritu
Santo, no es obra de los hombres, es obra de Dios, es un don que hay que
acoger. No es fruto del esfuerzo, no se puede presumir de ella, no hay atisbo de
vencedores y vencidos. Es la única paz real y posible y sin embargo no la
quiere nadie. Esa es la paz que ofrecemos los que nos hemos liberado del poder
del pecado y nos hecho esclavos de la justicia. Hoy puedes preguntarte ¿qué te
quita la paz en tu corazón? Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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