La Palabra de este domingo nos lleva directamente a
mirar a Jesús y a reconocer en él al sumo sacerdote que no ha ofrecido animales
como expiación sino su propia vida. Los judíos ofrecían en el templo
sacrificios de animales como rescate para que fuera perdonada su transgresión de
la Alianza. A ese sacrificio de reparación para alcanzar el perdón de Dios por
la ofensa cometida se llamaba expiación.
Cuando Jesús utiliza el término “rescate” está expresando que su muerte
va a tener esta finalidad. En la primera lectura de Isaías Jesús había
encontrado el sentido de su muerte: entregaba su vida como expiación cargando
con los crímenes de la humanidad. En el lenguaje del San Juan es el cordero que
quita el pecado del mundo.
¿Qué dos cosas podemos hacer este domingo? La primera
es sumergirnos en este océano de misericordia. Cuando uno medita esto y
contempla la cruz, es difícil que no corra alguna lágrima por las mejillas, que
sienta por dentro quebranto y que no brote del corazón una acción de gracias. “Gracias
Jesús por entregar tu vida por el perdón de mis pecados, Gracias por rescatarme”.
Reza especialmente con el salmo responsorial. Y contempla esta misericordia en
los misioneros que hacen posible que muchos conozcan esta maravillosa realidad
de la Misericordia de Dios.
La segunda cosa que podemos hacer es imitarlo.
Podemos hacer de nuestra vida una ofrenda por los demás. Y no se trata de
cuestiones religiosas o piadoras. La cruz no tenía nada de sagrado, era una
ejecución espantosa. Podemos convertir un rato de estudio o de trabajo, el
esfuerzo en el deporte, el cuidado de los mayores y los enfermos, este o aquel
dolor, la cola en el banco, una contrariedad en nuestros planes… todo lo
cotidiano puede convertirse en un acto de amor ofrecido por la liberación de
los demás. No tenemos que inventarnos o planear sacrificios sino ofrecer lo que
nos va sucediendo. Lo que redime es el amor. Como he visto en un vídeo “Un
gesto de misericordia puede cucar el mundo”. Feliz fin de semana y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

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