El Pueblo de Israel, el pueblo escogido no quiso
acoger a Jesús. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Pablo vive con
dolor esto. Él era judío por los cuatro costados pero se encontró con Jesús
resucitado y todo lo que antes para él era ganancia (el cumplimento escrupuloso
de de la ley que le garantizaba la alianza) lo estimaba basura comparado con
Jesús y la nueva Alianza que es para toda la humanidad. La Ley no era un fin sino un medio. En el
Evangelio Jesús trata de hacer entender que la ley es para el hombre y no el
hombre para la ley. No podemos aplicar las normas de forma automática sino como
adultos libres que disciernen. Tenemos que plantearnos ¿qué es lo que Dios
quiere de nosotros hoy? Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas poncha aquí.
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