En el discurso de clausura del Sínodo el Papa decía:
“que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra
sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la
gratuidad del amor de Dios y de su perdón”. Al leer el evangelio de hoy me he
acordado. En el Pueblo de Dios contamos
con la asistencia del Espíritu Santo, no sólo al hacer las leyes sino también
al aplicarlas. La “epiqueya” es buscar la justicia en cada caso concreto
preguntándose ¿Qué haría el legislador en este caso concreto? Así actuaba Jesús,
invitando a no caer en literalismo (aplicar la norma al pie de la letra). Y nosotros queremos actuar también así
sabiendo que tenemos el Espíritu de hijos que nos asiste. Feliz día y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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