En el programa de radio de ayer escuchábamos el testimonio
de una misionera en Siria. Era estremecedor. Ella cuenta que los cristianos de
Siria se tatúan desde pequeños la cruz. Así llevan en la carne el signo de su alianza,
así no pueden apartarse del Amor de Dios manifestado en la cruz de Jesús.
Cuando leemos esta lectura y cantamos “nada nos separará” no solemos pensar en esta
situación, la vemos lejana y ajena. No es
un mensaje dulzón y anestesiante sino atrevido y exigente. Una vez que hemos sido alcanzados y heridos
por este amor no podemos despegarnos de él, pase lo que pase. Beso la cruz en
la carne de mis hermanos perseguidos. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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