A Jesús lo criticaban porque era bastante normal.
No era como Juan el Bautista un asceta que se alimentaba de saltamontes y miel
silvestre. Jesús se dejaba invitar a cenar a casa de la gente o se invitaba Él
(como con Zaqueo). Y es que Jesús era un experto en relaciones sociales. No se
limitaba a predicar y luego se quedaba en su círculo cerrado de amigos. Aprovechaba
las cenas para evangelizar de tú a tú, cuerpo a cuerpo. Las cenas con los “pecadores”
como Leví eran además un signo que causaba impresión (por no decir indignación)
y que pretendía provocar para mostrar la misericordia del Padre. También en mi parroquia
algunos critican que organicemos cenas “alpha” y nos tachan de juerguistas. Y
nosotros, como Jesús, hacemos lo que tenemos que hacer, digan lo que digan.
Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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