Nehemías consiguió del Rey de los Persas que se reconstruyera el templo. La casa de Dios
en el monte Sión. Jesús en el Evangelio dice que no tiene donde reclinar la
cabeza. Jesús vive totalmente desinstalado, es un maestro itinerante, un
peregrino. El cristianismo comenzó así, sin templos. Los discípulos “partían el
pan en las casas”. Ahora tenemos muchos templos y muchas casas. Y vemos a los
lejos venir una multitud de familias, padres con sus hijos que no tienen donde
reclinar la cabeza. ¿Estamos dispuestos a abriles nuestras casas? Feliz día y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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