domingo, 27 de septiembre de 2015

SEMANA VIGÉSIMO SEXTA TO CICLO B DOMINGO

En la vida de la Iglesia siempre se ha dado la tensión entre carisma e institución. Entre la acción del Espíritu Santo, siempre libre, renovadora, desconcertante y la institución que tiende a ser conservadora y controladora. Por poner un ejemplo el nacimiento del carisma franciscano. La institución eclesial en el final del s. XII no pasaba por buenos momentos. El Espíritu Santo suscitó a este hombre para renovar la Iglesia. El carisma franciscano que al principio era algo muy sencillo y muy hippie después tuvo que hacerse institución, reglas, orden franciscana… hasta que surge una reforma, una renovación para volver a la frescura original.

El Señor nos pone alerta este domingo ante las actitudes sectareas, esa soberbia de pensar que las instituciones eclesiales tenemos al Espíritu Santo en un bote y que éste no se derrama sino a través de nosotros, sus canales oficiales. Pues no es así. El Espíritu Santo obra donde y como quiere. Y por supuesto obra tanto en los pastores como en los laicos. Vemos como Moisés delega, es muy importante luchar contra el clericalismo que tanto daño nos hace y que impide que los laicos maduren y asuman su responsabilidad en las comunidades. Otra actitud que aparece en el Evangelio es la del elitismo exclusivista. La manía que se nos mete de buscar enemigos, de crear barreras, de excluir. Jesús nos da una clave muy sencilla: “el que no está contra nosotros está a favor nuestro”. 


Podríamos interpretar este pasaje como una llamada a tender puentes con los que no piensan como nosotros pero tampoco piensan lo contrario. Si nos fijamos bien, Jesús no se mueve en el plano de la doctrina, de lo que pensamos, creemos o defendemos, sino en el terreno práctico. “Hacen milagros en mi nombre”.  A veces confundimos los planos. Hay principios y verdades que para nosotros son irrenunciables y en eso sí que a veces podemos decir “no es de los nuestros”. El Papa en Estados Unidos alerta sobre la globalización religiosa unificadora que pretende que las religiones se fundan en un híbrido sin respetar el pluralismo y la identidad.  Es en plano práctico de la evangelización y la caridad donde tenemos que sumar en vez de restar. Hay programas de evangelización con pastores evangélicos, y programas sociales colaborando con muy diferentes ONG. No estamos en tiempos de restar sino de sumar. Arranquemos de nuestro corazón y de nuestras comunidades actitudes sectáreasFeliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario