En la vida de la Iglesia siempre se ha dado la
tensión entre carisma e institución. Entre la acción del Espíritu Santo,
siempre libre, renovadora, desconcertante y la institución que tiende a ser
conservadora y controladora. Por poner un ejemplo el nacimiento del carisma
franciscano. La institución eclesial en el final del s. XII no pasaba por
buenos momentos. El Espíritu Santo suscitó a este hombre para renovar la Iglesia.
El carisma franciscano que al principio era algo muy sencillo y muy hippie
después tuvo que hacerse institución, reglas, orden franciscana… hasta que
surge una reforma, una renovación para volver a la frescura original.
El Señor nos pone alerta este domingo ante las
actitudes sectareas, esa soberbia de pensar que las instituciones eclesiales
tenemos al Espíritu Santo en un bote y que éste no se derrama sino a través de
nosotros, sus canales oficiales. Pues no es así. El Espíritu Santo obra donde y
como quiere. Y por supuesto obra tanto en los pastores como en los laicos.
Vemos como Moisés delega, es muy importante luchar contra el clericalismo que
tanto daño nos hace y que impide que los laicos maduren y asuman su
responsabilidad en las comunidades. Otra actitud que aparece en el Evangelio es
la del elitismo exclusivista. La manía que se nos mete de buscar enemigos, de
crear barreras, de excluir. Jesús nos da una clave muy sencilla: “el que no
está contra nosotros está a favor nuestro”.
Podríamos interpretar este pasaje como una llamada
a tender puentes con los que no piensan como nosotros pero tampoco piensan lo
contrario. Si nos fijamos bien, Jesús no se mueve en el plano de la doctrina,
de lo que pensamos, creemos o defendemos, sino en el terreno práctico. “Hacen
milagros en mi nombre”. A veces
confundimos los planos. Hay principios y verdades que para nosotros son
irrenunciables y en eso sí que a veces podemos decir “no es de los nuestros”.
El Papa en Estados Unidos alerta sobre la globalización religiosa unificadora
que pretende que las religiones se fundan en un híbrido sin respetar el
pluralismo y la identidad. Es en plano
práctico de la evangelización y la caridad donde tenemos que sumar en vez de
restar. Hay programas de evangelización con pastores evangélicos, y programas sociales
colaborando con muy diferentes ONG. No estamos en tiempos de restar sino de
sumar. Arranquemos
de nuestro corazón y de nuestras comunidades actitudes sectáreas. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario