Jesús va a comer a casa de un fariseo, ahora sí que
lo hace bien. Pero la cosa se tuerce porque deja que lo toque una pecadora.
Jesús estaría recostado en un diván al estilo romano y la mujer estaba detrás
de él. Simón le hubiera dado una patada “no me toques perra”. Jesús en cambio
acoge sus muestras de amor. Hay una canción que se llama “perfume tus pies”
(búscala en la versión del grupo Jazz Jacob). Al escucharla conectamos con este
evangelio y cómo puede ser nuestra relación con Jesús. No desde lo que me
merezco (como Simón) sino desde misericordia regalada de Jesús. Feliz día y
bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
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