Ayer leía de nuevo «Misericordiae Vultus» con un
grupo de hermanos de mi parroquia. Al escuchar el Evangelio de esta fiesta me
he quedado en la última frase. Cuando nos ponemos en la onda de la Misericordia
se no levantan las antenas ante cualquier estímulo que nos haga «conectar». Para
salvar y no para condenar. En la cruz contemplamos la justicia de Dios que va
más allá de la justicia humana. En ella contemplamos la misericordia de Dios porque
ninguno de nosotros merecemos que el Hijo de Dios dé su vida por nosotros, que
sea condenado el inocente en lugar de nosotros los culpables. Gloria y honor a
Cristo crucificado. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario