Estoy frente al ordenador y encima de la mesa hay
una foto de un grupo de chicos con unas camisetas muy llamativas, en esa foto
estoy también yo. Debajo han escrito: “gracias por ayudarnos a crecer”. Conocí a estos chicos con diez años. Ahora
están terminando el bachillerato y empezando la universidad. Tengo la sensación
de los padres cuando ven que sus hijos crecen. Hoy he visto también la altura
que han alcanzado algunos árboles que planté pequeñitos hace muchos años. Todo crece, se desarrolla, avanza. Unas
etapas dan paso a otras. No nos podemos estar quietos.
En la vida de fe de cada uno y en la vida de la
Iglesia esto también es una realidad. Los apóstoles están a punto de dejar de
ser adolescentes en la fe y comienza una etapa nueva de madurez. Jesús termina su misión y ahora les
toca a ellos. El toque final lo va a poner el Espíritu Santo, la fuerza de lo
alto que los va a constituir en testigos. Jesús no estará a partir de ahora. El
saber lo que hay que hacer en cada momento no será tan sencillo como
preguntarle: «Maestro ¿qué hacemos?». Habrá que discernir buscando en las
escrituras: “así estaba escrito” y escuchar al Espíritu Santo en oración.
Quemar etapas, comenzar algo nuevo, dejar atrás
lugares, personas, actividades… no nos suele ser cómodo (excepto a los que no
echan raíces nunca) pero es necesario. Se termina esta Pascua, la del año 2013,
la del Año de la Fe. Podemos volver la mirada hacia el miércoles de ceniza hace
casi tres meses. Empezamos este camino con la fe de que Dios podía darle la
vuelta a nuestra vida como a un calcetín. ¿Le hemos dejado? ¿Qué lo ha
impedido? ¿Qué resistencias hay en nosotros? ¿Qué liberación he experimentado?
¿Qué novedades ha traído la Pascua a mi vida? Son un montón de preguntas, que
creo que son necesarias hacernos antes de Pentecostés. Porque algo nuevo está
comenzando y hay que estar preparados. Feliz fin de semana y bendiciones.Para ver las lecturas pincha aquí.
ESTA SEMANA ESTARÉ DESCONECTADO CAMINO DEL ROCÍO

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