Nunca he sido miembro de un Colegio
Mayor. Estoy profundamente agradecido a la Institución Teresiana, y en concreto
a este Colegio y a Carmen Almansa su directora por este reconocimiento y por lo
que significa de acogida oficial en esta Institución que va a cumplir cien años
de existencia. Carmen nos abrió las puertas del colegio al principio del curso
pasado. En este Colegio nos hemos sentido siempre como en casa. Ella y las demás componentes del equipo han
saben muy bien lo dura que es la Pastoral Universitaria, esa labor de acompañar
en la fe a los jóvenes en esta etapa apasionante de su vida.
La Pastoral Universitaria es una
carrera de fondo. Hace falta tesón para aguantar. Como en los triatlones que
corro algunos de muchas horas, más de una vez he pensado: ¿quién me manda a mí
meterme en estos berenjenales?
Hace unas semana escribía en mi
Blogg “he podido comprobar cómo con la paciencia y tesón, con cariño y
esperanza (del pastor con minúsculas) el Señor (el PASTOR) va reuniendo a su
pueblo”. Esa esperanza la he forjado
leyendo por ejemplo una obra de Bonhoeffer “Resistencia y sumisión. Cartas y
apuntes desde el cautiverio” (…) donde escribe: «Creo en el Dios que quiere hacer
surgir el bien de todo, incluso de lo pésimo. Para ello necesita unos hombres
para quienes todas las cosas concurran al bien. Creo que en cada situación
difícil Dios nos concederá la fuerza de resistencia que necesitemos. Pero no
nos la concede por adelantado, a fin de que no confiemos en nosotros mismos,
sino únicamente en Él. Con una fe así tendríamos que superar todo miedo ante el
futuro»
(p. 23).
También San Pedro Poveda tuvo muchas
dificultades en su proyecto por la intransigencia de los que no comprendían que en el ámbito
universitario concretamente en la formación de maestras estuviera presente la
fe. Recordaba lo que pensó en Covadonga al llenar el cántaro en la fuente « las
dificultades serán tantas cuando valga la obra […] Si es de Dios, tendrá contra
sí el infierno, al mundo y a los instrumentos de ambos enemigos; pero todo ello
para hacerla crecer» (San Pedro Poveda, en la génesis de la Institución
Teresiana, 495).
Para nosotros se abre una etapa nueva de
crecimiento y afianzamiento. Somos ya uno de los colectivos más activos de la
UJA. Vamos a tener una sede física en la capilla de María Auxiliadora que ha
sido hasta ahora Parroquia San Pedro Poveda. Esos locales nos permitirán
estudiar juntos, encontrarnos, celebrar la Eucaristía, pero no vamos a dejar de
venir semanalmente por este Colegio para continuar el proyecto humanista y
cristiano de San Pedro Poveda. Muchas
gracias.
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